INTRO - El Libro de Los Muertos

¡Muy buenas! Estoy de vuelta, aunque sea por cinco minutos :) .Digamos que he recordado una pequeña promesa que solté hace meses por la página de facebook del proyecto Novela Cer0, que era, pasase lo que pasase con el concurso de Cáceres Gótica con temática vampírica, iba a subir el relato.

A continuación lo podréis leer y sin destripes como comenté en aquella entrada de facebook, esta historia sucede después de "algo" que ocurre en la ahora llamada "supersaga" LOS TRECE REINOS,- lo sé. cambio cada dos por tres. Las culpas esta vez son de Cervantes y Tolkien. ¡Es la vida! -que se compondrá de las tetralogías GRAMARYE y NEREIDAS, posteriormente escribiré una serie de "relatonovelas" para aclarar que pasó antes y pasará después del cuarto libro, para finalizar con LOS GEMELOS ZODIACALES y algo que tengo aún por resolver, el final, que ahora mismo voy a llamar "El Final del Principio", ya que estoy pensando en liarla aún más después de lo que tendría que ser el final y yastá. Porque si. Porque no se puede estar toda la vida escribiendo sobre un mismo universo, ¿verdad Rowling?(O al menos yo no pienso malgastar mi talento con un único argumento de tantos que podrían existir en un multiverso )Con este gran inciso os dejo la introducción a un relato secundario dentro de los "relatonovelas"


EL LIBRO DE LOS MUERTOS



Estaba allí mismo. Enfrente de mí.
Aquel antiguo códice asiático había dado mucho de qué hablar hacía unos pocos años, pero pronto cayó en el olvido.
Ellos mismos me lo entregaron, el clan de chupasangres más antiguo de la tierra: los vaital, vrykolakas, kasha.... toda esa clase de seres que se conocen actualmente como "vampiros".
Pero no a cambio de nada; si mi misión fracasaba, les entregaría mi alma y mi reflejo, y me volvería algo peor que ellos. Únicamente un cuerpo. Lo que ellos mismos llaman "kṣayikkuka".

Sería uno más de su colección de siervos.

Yo ya estaba dispuesta a todo. Si había una mínima posibilidad, por ínfima que fuera, la traería de vuelta a la vida, no podía abandonar al único familiar que me quedaba.

Mi hermana mayor decidió hace largos años convertirse en vampiro, lo llevó a cabo y vivió aquella vida de sombras y sangre sin mirar atrás, por entonces yo no sabía nada de la vida, ni de la había elegido ella, apenas tomaba decisiones propias con mis trece años, entonces las primeras consecuencias de sus actos hicieron acto de presencia y tomaron la decisión de matar a nuestra familia.

Vino a mí, rota. Me prometió lo que ya no podía prometerme. Me prometio su vida inmortal a mi lado.
Pero en esa elección había algo que yo no podía mantener en el tiempo.

Entonces decidí por las dos el resto de nuestras vidas.
Ella se recogió en su propia tumba durante años hasta que, aquel día hace ahora cinco años, la volví a despertar.
Alguien había dado con un manuscrito muy antiguo, guardado en un templo asiático bajo capas de años y huesos inmortales.

— ¿Crees en el destino? — le dije nada más reabrir su tumba para contarle mi decisión— ¿Qué hasta los poderes de la vida pueden ser alterados por un propósito? ¿Que la persona con más suerte en este mundo es aquella que encuentra el amor verdadero?*

Semanas más tarde partí hacia aquel pueblo, donde se erigía ese antiguo edificio dedicado a una figura vampírica, cuya misma raza consideraban la madre y diosa de todos ellos.
Pasé alrededor de un par de meses hablando con unos y otros hasta que llegamos a un acuerdo:
Tendría el códice conmigo el tiempo suficiente para alcanzar mi objetivo:
Interpretar este escrito en una arcaica lengua para dar con el lugar exacto donde se encontraba el portal que conectaba los trece mundos, y dar con el alma de mi hermana para traerla de vuelta a su condición humana.

Si no cumplía con mi misión, lo más probable pues mis sesenta años ya pesan en estos viejos huesos,
debía volver a ellos, entregar mi alma, reflejo y su códice.

Pero no contaba con un obstáculo aún mayor que el de mis muchos años:
DESTRIPEeEeEeEeEeeeeeeeEeEEEEEEEEEEEE!!!!!!

Espero que lo hayáis disfrutado :) ¡nos leemos!

PST: *: Esta frase es robada de la novela Drácula de Bram Stoker, único e inigualable.

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