Día Tres


Son las 20,58 de un viernes 13 de Abril.
La tarde ha ido algo mejor, he adelantado mucho la lectura de Montaigne para el dichoso trabajo...

Ahora descanso un poco, en silencio....
pero ha venido gente al piso y no me apetece nada de nada colocarme los insonorizados.
Eso sí, me apetece escribir algo. No sé qué, pero algo. Quizás debería escribir cuando tenga algo interesante o importante qué decir y no por buscar algo que no se encuentra en las palabras.

Bueno, hoy he tenido una mañana tranquila, sin sobresaltos, aunque creo recordar que por un instante me estaba quedando dormida en clase de Barroco, cosa rara porque esta mañana me tomé un café que habría despertado hasta a un fósil.
Si lo pienso... aquello pareció... como una especie de “sueño inducido”, era consciente de aquel momento pero era incapaz de no caer.
Creo recordar a alguien pidiéndome despertar. Esto me lleva a pensar en momentos, como este, en el que lo comento y otros, en si no estaré soñando ahora y esos momentos que yo tengo por extraños, en los que alguien me pide despertar, o en los que veo ojos en un país de ciegos, en si son reales.
En si esos momentos son los reales, la verdadera realidad. ¿U otra realidad?



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