Día Dos


Son las 21,25 de un jueves 12 de Abril.
Llevo horas leyendo a Montaigne pero no me centro.
No sé que me pasa, sigo parada en el mismo punto
    y aparte.

Es un libro de no más de 100 páginas y llevo tres partes de diez.
No sé qué me pasa.
¿Será la desgana o esas voces que....?

Por un momento creí quedarme dormida,
pero miré mi mano derecha, vi que la tenía hinchada y que no tenía venas.

Y el negro....
El negro de las uñas se diluyeron como tinta indeleble en forma de ojo
en mi palma.

Podía notar a la tinta mirándome.
Era como tener una inmensa gota de agua bamboleante mirando hacia todos lados hasta que se detuvo en mi cara,
o era mi mirada que la observaba.

También noté el cosquilleo de sus pestañas al cerrarse
entonces,
la mano seguía intacta.

Con mis uñas negras desgastadas por los bordes.

Llevo un par de días así,
mirando ojos dónde hay ciegos.
Soñando despierta

aunque en ese momento oí una voz extraña exigiéndome que me despertara.

#NoEsUnDiarioNormal

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